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La Senacyt realizó el Café Científico ‘VIH en Panamá: ciencia y estrategias de salud pública’

La Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt) realizó el Café Científico “VIH en Panamá: ciencia y estrategias de salud”.

Investigadores del Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud (Icges) compartieron información sobre diversos aspectos del virus de inmunodeficiencia humana (VIH) y los factores que inciden en el éxito del tratamiento antirretroviral.

La terapia antirretroviral ha logrado aumentar la esperanza de vida de los pacientes infectados por el VIH; sin embargo, no se ha podido eliminar las células que albergan virus y que son persistentes e inaccesibles a la terapia.  Si se interrumpe el tratamiento antirretroviral, los reservorios virales pueden reactivarse y, por consiguiente, producir un aumento de la carga viral.

En ese sentido, los científicos del Icges presentaron datos de sus investigaciones sobre el efecto del VIH sobre el cerebro y el efecto del deterioro cognitivo, la relación entre el virus y su hospedero en el éxito del tratamiento, las mutaciones asociadas a la resistencia a los medicamentos antirretrovirales, y cómo la información de los análisis moleculares del VIH contribuye a mejorar las políticas de salud pública.

La Dra. Lissette Chang, jefa nacional del programa VIH/sida del Ministerio de Salud (Minsa), conversó sobre las estrategias para el logro de las Metas 95-95-95 propuestas por las Naciones Unidas, que consisten en que los gobiernos e instituciones tengan como objetivos que el 95% de las personas con VIH estén diagnosticadas; el 95% de ellas esté en tratamiento; y que el 95% de ellas tenga una carga viral indetectable antes del año 2030.  Comentó, además, sobre las estrategias que está aplicando Panamá para la prevención y el control de las infecciones por VIH y cómo las políticas públicas están moldeadas por la evidencia científica de las investigaciones.

VIH y deterioro cognitivo

El VIH es un virus neurotrópico, es decir, que afecta el cerebro, alterando su estructura y el funcionamiento del sistema nervioso central.

“El VIH desencadena procesos inflamatorios en el cerebro que pueden causar deterioro cognitivo, el cual se manifiesta con signos como: dificultad para procesar el pensamiento, incapacidad para tomar decisiones, concentrarse al hacer una tarea, o disminuir la capacidad de hacer las tareas diarias. Esto puede influir sobre la adherencia al tratamiento antirretroviral y, por tanto, en su éxito, indicó la Dra. Yaxelis Mendoza, investigadora del Icges.

Interacción virus-huésped

La Lic. Marggie Rodríguez, también investigadora del Icges, explicó que la interacción entre el virus y el sistema inmune de la persona durante la infección por VIH antes y después del tratamiento es aún desconocida en algunos aspectos, y factores tanto virales como del huésped, intervienen en la progresión de la enfermedad. Por ejemplo, el sistema inmune del huésped ejerce una presión selectiva que produce cambios en la secuencia genética del virus que da lugar a mutaciones de escape inmune.

“En nuestro estudio logramos describir 20 mutaciones de escape inmune asociadas a proteínas del sistema inmune (Antígeno Leucocitario Humano) de sujetos infectados con VIH. Estos resultados coinciden con estudios publicados por otros investigadores donde demuestran que las mutaciones de escape inmune pueden acumularse en la persona y establecerse en la secuencia del virus e impulsar cambios evolutivos del VIH a nivel de población”, mencionó.

Mutaciones asociadas a resistencia

El VIH se vale de una enzima llamada integrasa para replicarse en las células CD4 (linfocitos) del sistema inmunitario del húesped. Los medicamentos antirretrovirales que inhiben la integrasa evitan que el VIH siga reproduciéndose en el paciente.

Los medicamentos antirretrovirales inhibidores de la transferencia de la cadena de la integrasa (INSTI) han estado disponibles en Panamá desde el año 2009. Estas drogas se utilizan en Panamá como una opción terapéutica en pacientes que presentan múltiples fallas al primer y segundo esquema de tratamiento, aunque últimamente, en países como Estados Unidos y Canadá, se recomienda su uso como parte del esquema terapéutico de primera opción.

Los científicos en el Icges hacen análisis genéticos del gen de la integrasa del virus para poder identificar mutaciones en dicho gen, que pudieran causar resistencia a los medicamentos INSTI.

“En nuestro estudio, el INSTI más utilizado fue Raltegravir y se encontró una prevalencia muy baja de mutaciones relacionadas con la resistencia a estos inhibidores, sin embargo, se detectaron las principales mutaciones que generan resistencia tales como: T66AIK, E92Q, G118R, E138A, S147G y R263K en poblaciones minoritarias de las muestras. Por otra parte, la mutación Q148HRK fue la vía de resistencia más común asociada al uso de Raltegravir en Panamá”, señaló el Mgtr. Juan Castillo Mewa, investigador del Icges, y agregó que, en pacientes con múltiples fracasos terapéuticos, la terapia basada en INSTI sigue siendo una de las mejores opciones de tratamiento en nuestro país.

Impacto de la ciencia en las políticas públicas

El Dr. Alexander Martínez se refirió a cómo el estudio de los genes de los virus asociados a infecciones de transmisión sexual, como el VIH, la Hepatitis B y C, llevados a escala poblacional, brindan la oportunidad de tomar decisiones en materia de salud pública que impactan directamente en un manejo más preciso  de estas infecciones en el país, y citó como ejemplo, el aceleramiento en la implementación de nuevas combinaciones de medicamentos de primera elección, lo que ha facilitado el manejo inicial de los sujetos con nuevo diagnóstico de VIH.