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Biólogos, empresarios y ambientalistas analizan los desafíos de la biodiversidad y el desarrollo sostenible en la Provincia de Chiriquí

David, Chiriquí, 10 de mayo de 2018. La Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (SENACYT), realizó un Café Científico en David, Chiriquí, que abordó dos temas relevantes: La biodiversidad de la Provincia de Chiriquí y los desafíos del desarrollo sostenible. La actividad se llevó a cabo en la sala de conferencia de la Cámara de Comercio de David.

El Café Científico fue organizado por la SENACYT y el Proyecto de Producción Sostenible y Conservación de la Biodiversidad del Ministerio de Ambiente y se desarrolló en dos partes: en la primera parte se conversó sobre la biodiversidad de flora y fauna de la provincia. En esta fase participaron cinco (5) investigadores asociados a la Universidad Autónoma de Chiriquí (UNACHI), el Dr. Ariel Rodríguez Vargas, Investigador y Coordinador del Proyecto de Primates y Diversidad Biológica I y II; la Dra. Letzy Serrano, bióloga marina, Directora de la Escuela de Biología e investigadora asociada al Museo de Peces de Agua Dulce e Invertebrados; el Dr. Abel Batista, biólogo herpetólogo, investigador asociado al Museo de Historia Natural; la Dra. Laura Patiño, química orgánica, investigadora asociada al Centro de Investigación de Productos Naturales y Biotecnología (CIPNABIOT); y la Magister Katherine Araúz, asociada al Centro de Reproducción y Conservación de la Biodiversidad Animal (CRECOBIAN) y bióloga del Programa de Corredor Biológico Altitudinal de Gualaca, de Conservación Internacional; y del Ing. Edmundo Cruz Gonzalez, Coordinador de Investigaciones de la Universidad Tecnológica OTEIMA.

La segunda parte contó con un panel de distinguidos miembros del mundo empresarial y social de la provincia de Chiriquí, que abordaron a través de una mesa redonda los desafíos del desarrollo sostenible, la biodiversidad y el ambiente.

El Dr. Ariel Rodríguez Vargas, Investigador y Coordinador del Proyecto de Primates y Diversidad Biológica I y II de la UNACHI, inició el Café Científico con una introducción sobre los recursos naturales de la provincia de Chiriquí que están ligados a su historia geológica y orográfica, que incluyen ecosistemas marinos de aguas someras y profundas, los manglares extensos, y que junto a las decenas de islas de diversos tamaños y condiciones ambientales, sumados al ecosistema marino costero, acogen una riqueza natural particular.

El Dr. Rodríguez expuso: que Chiriquí cuenta con tres macro fajas altitudinales bien diferenciadas que le agregan riqueza y contraste biótico de ecosistemas, comunidades y especies, y la riqueza paisajística única en el país. En la provincia se diferencian las tierras bajas desde el nivel del mar hasta los 600 metros, las tierras intermedias o estribaciones desde los 600 hasta los 1,200 metros y las tierras altas que van desde los 1,200 metros hasta los 3,475 metros en la cima del Volcán Barú.El Dr. Rodríguez señaló que, desde las montañas, la red hidrográfica ha moldeado el terreno creando hábitats particulares para plantas y animales de tierra firme y también ha configurado la riqueza acuática y estuarina de Chiriquí.

Por su parte, la Dra. Letzy Serrano, bióloga marina, Directora de la Escuela de Biología e investigadora asociada al Museo de Peces de Agua Dulce e Invertebrados en la UNACHI, mencionó:” El pacífico chiricano cuenta con una rica biodiversidad de invertebrados y vertebrados distribuidos en los diferentes ecosistemas marino-costeros como son: los esteros, la plataforma continental submarina, las bahías, los estuarios, los manglares y las comunidades de corales. Destaca el Golfo de Chiriquí, como albergue de algunas especies amenazadas como tortugas marinas, tiburones martillo y otros. Contiene el 85% de la totalidad de los géneros de peces del Pacífico Oriental Tropical”.

La Dra. Serrano agregó que el Golfo de Chiriquí es parte de un extenso corredor biológico marino del Pacífico Oriental Tropical, donde transitan tortugas marinas, varias especies de ballenas y delfines, y alberga tres especies de corales (Porites lobata, Pavona clavus, Pavona gigantea) que son conocidas por ocurrir tanto en el Golfo de Chiriquí como en las Islas Galápagos. Es sitio de pesca de langostas y otros crustáceos, alberga una gran cantidad de invertebrados. Sin embargo, esta diversidad biológica marina se encuentra amenazada por diversos factores humanos y climáticos.

En su intervención, el Dr. Abel Batista, biólogo herpetólogo, investigador asociado al Museo de Historia Natural de la UNACHI, explicó: “Panamá pertenece a una de las regiones más ricas en especies de flora y fauna, y cuenta con una alta diversidad de anfibios. En la provincia de Chiriquí se cuenta con aproximadamente 120 especies reportadas de anfibios. sin embargo, es poco lo que se conoce sobre el estado sus poblaciones, y cuántas están en peligro. En esta provincia, hay algunas especies que están al borde de la extinción, considerando que eran comunes en su distribución, pero no se registran desde hace más de 15 años. Se considera que los cambios en el ambiente afectan en primer lugar a los anfibios”.

El Dr. Batista señaló que estudia si los cambios en el ambiente son producto del cambio climático, pérdida de hábitat o el aumento de los contaminantes y que los anfibios son buenos indicadores de la salud de un ecosistema y recomendó la creación de corredores biológicos y áreas protegidas, para mantener las poblaciones de anfibios en los entornos urbanos.

Por su parte, el Dr. Ariel Rodríguez, especialista en vida silvestre de la UNACHI, describió: “Hasta 1998 existía una tropa de monos araña o mono colorado en un reducto de bosque primario de la Península de Burica. Ya parece que esta tropa desapareció. Sólo quedan un par de tropas en tierras chiricanas en el Parque Internacional La Amistad, una tropa en el Parque Nacional Volcán Barú y un par de tropas en la cordillera central hasta la Reserva Forestal de Fortuna. No se tienen datos del resto de la cordillera en la Comarca Ngäbe Bugle. El mono tití chiricano es una especie endémica de un sector pequeño de Panamá y Costa Rica. En Panamá sólo está en el extremo suroeste de Chiriquí con poblaciones precarias y fragmentadas. La población mejor conservada de esta especie queda en la Península de Burica, y aún ahí sigue perdiendo hábitat y calidad ambiental. Los monos aulladores en las tierras bajas están viviendo en condiciones de poblaciones “isla”, lo mismo que el mono carablanca”.

El Dr. Rodríguez destacó que, desde el Proyecto Primates de la UNACHI, se han propuesto rescatar la discusión del problema de pérdida de biodiversidad en la provincia, y tomar los hilos de las soluciones que se deben dar a nivel de Estado para la conservación efectiva de la biodiversidad.

El botánico Rodolfo Flores, estudiante del Programa de Maestría en Biología Vegetal de la UNACHI, destacó: “Panamá cuenta con más de 10,000 especies nativas de plantas vasculares y unas 1,400 especies endémicas (únicas de Panamá. Esto lo ubica como uno de los países más diversos del mundo. Chiriquí, con casi el 25 % de esta representación de especies nativas y un 30 % de las especies endémicas, goza de ecosistemas (humedales, páramos, sabanas, bosques montanos, entre otros), que son escasos o ausentes en otras provincias del país”.

El estudiante Flores resaltó que esto ha permitido la presencia de especies propias de estos sitios, las cuales, difícilmente podrán prosperar en ambientes distintos. Además, resaltó que una flora exclusivamente rica y única habita desde los frescos bosques de altura hasta los calurosos bosques de tierras bajas de esta majestuosa región panameña.

La Magister en investigación científica y Conservación Internacional, Katherine Araúz Ponce, es investigadora asociada al Centro de Reproducción y Conservación de la Biodiversidad Animal (CRECOBIAN) de la UNACHI, presentó el Corredor Biológico Altitudinal de Gualaca (CBAG), iniciativa liderada por Conservación Internacional (CI) y enfatizó: “Los corredores biológicos son reconocidos como estrategias de conservación, que permiten el uso sostenible de la biodiversidad a escala de paisaje. En ese sentido, los lineamientos estratégicos han resultado de la alianza de cooperación entre asociaciones locales, organismos no gubernamentales, sector privado y gubernamental, tomando en cuenta que debe coincidir una visión sobre el manejo del territorio bajo un esquema participativo”.

La Mgtr. Araúz sugirió que un adecuado esquema de gobernanza permite fortalecer las acciones locales de conservación, restauración, manejo y uso sostenible, desarrollar competencias en actores claves, y así mismo, contribuye a mantener la conectividad, siendo esta una condición clave para la persistencia de la biodiversidad y los servicios ecosistémicos que generan los manglares y el corredor biológico en la provincia de Chiriquí.

El coordinador de investigación de la Universidad Tecnológica OTEIMA de Chiriquí, el Ing. Edmundo Cruz Gonzalez, durante su presentación de los resultados de la medición de comportamiento de fauna silvestre en el uso del corredor biológico en la Península de Batipa y las áreas de plantaciones de teca, señaló: “El estudio concluyó que no existen diferencias significativas de la presencia de la fauna en los dos ambientes. La plantación de teca contribuye como área de resguardo, que combinado con los corredores biológicos, permiten la vida silvestre de diferentes mamíferos y contribuye a la biodiversidad, en la Península de Batipa”.

La primera parte del Café Científico terminó con la intervención de la Dra. Laura Patiño, química orgánica, investigadora asociada al Centro de Investigación de Productos Naturales y Biotecnología (CIPNABIOT) de la UNACHI, quien realiza investigaciones de bioprospección en plantas y especies marinas. La Dra. Patiño manifestó: “Panamá por ser un puente terrestre cuenta con mucha riqueza e importancia biológica. Ocupa el cuarto lugar entre los países con mayor riqueza vegetal en el mundo, y posee un 13.4% de especies endémicas. Durante los últimos 30 años, un total de aproximadamente 390 compuestos provenientes de 86 plantas han sido obtenidos de plantas y especies marinas, de los cuales 160 han sido descritos recientemente en la literatura”.

La Dra. Patiño añadió que los estudios sobre diversidad química de origen marino han centrado sus esfuerzos en invertebrados marinos y cianobacterias provenientes de la Isla de Coiba, de los cuales se han aislado algunos compuestos químicos con actividad biológica promisoria.

El Café Científico finalizó con una discusión y un debate moderado por el Lcdo. José Hernández, del Proyecto de Producción Sostenible y Conservación de la Biodiversidad del Ministerio de Ambiente.

En este Café Científico participaron: el Ing. Felipe Ariel Rodríguez, Presidente del Centro de Competitividad de la Región Occidental de Panamá (CECOM-RO); la Licda. Nixa Gnaegi, empresaria y Rectora de Universidad Tecnológica OTEIMA; la Licda. Damaris Sánchez, de la Fundación para el Desarrollo Integral Comunitario, Conservación de Ecosistemas de Panamá (FUNDICCEP); la Licda. Yarisbeth Alain, Jefa del Plan de Uso Público del Parque Internacional la Amistad (PILA) del Ministerio de Ambiente; la Mgtr. Gloríela Rudas Cuellar, Directora del Proyecto de Producción Sostenible y Conservación de la Biodiversidad del Ministerio de Ambiente; y el Lic. Jorge Tovar, Presidente de la Cámara de Turismo de Chiriquí.