Panamá, 21 de octubre de 2026. La I Semana Forestal cerró con recomendaciones dirigidas a fortalecer las decisiones que marcarán la gestión de los bosques del país durante los próximos 30 años, a través del Plan Maestro de Desarrollo Forestal de Panamá 2026–2056 y la reforma de la Ley Forestal.
El encuentro reunió a especialistas de Portugal, Brasil, Argentina, Costa Rica, Uruguay, Ecuador y México, junto con investigadores, autoridades, empresas forestales, comunidades indígenas, docentes, estudiantes, organismos de cooperación e instituciones vinculadas a la investigación y la banca de desarrollo de Panamá y la región. La participación de estos sectores permitió abordar el futuro forestal del país desde la ciencia, la conservación, la gobernanza, la inversión y el aprovechamiento sostenible de los recursos.
La iniciativa fue organizada por el Ministerio de Ambiente (MiAMBIENTE), a través de la Dirección Forestal (DIFOR); la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (Senacyt), mediante el Sistema Nacional de Investigación (SNI); y el Forest Stewardship Council (FSC).
“La I Semana Forestal fue un espacio de trabajo que produjo recomendaciones concretas para dinamizar, potenciar y fortalecer el Plan Maestro Forestal y la nueva Ley Forestal”, explicó la doctora Sandra Sharry, secretaria técnica de la Senacyt.
Carlos Espinosa, director nacional Forestal de MiAMBIENTE, destacó que el futuro del sector requiere articular el conocimiento científico, la gestión pública y la participación de los diferentes actores vinculados con los bosques. “El futuro forestal de Panamá requiere decisiones basadas en el conocimiento científico, una gestión responsable de nuestros recursos y el compromiso de todos los sectores. Este evento representó una oportunidad para generar recomendaciones que contribuyen a la planificación y fortalecimiento del sector y a la construcción de una visión de país para los próximos 30 años, dijo.
La agenda se estructuró en cuatro grandes ejes: política, gobernanza e información forestal; ciencia, biotecnología, innovación y educación forestal; territorio, comunidades, diversidades y género; y mercados, inversión y bioeconomía. En este último ámbito, la discusión abordó cómo financiar y establecer una economía forestal viable para Panamá.
Durante la clausura de la I Semana Forestal, el doctor Eduardo Ortega Barría, secretario nacional de la Senacyt, destacó el papel de la ciencia y la tecnología en la gestión de los recursos naturales del país. “Esto no es un tema ambiental que la Senacyt tomó prestado. Es, con todas las letras, la agenda de ciencia, tecnología e innovación. Panamá conserva bosques en cerca del 70 % de su territorio y alberga alrededor del 5 % de la biodiversidad mundial. Un activo de esa magnitud no se administra solo con voluntad política ni solo con presupuesto: se administra con conocimiento, con investigación, con datos, con tecnología y con gente formada”.
Ortega Barría también planteó la necesidad de fortalecer la capacidad nacional para producir conocimiento sobre la biodiversidad. “Un país con el 5 % de la biodiversidad del mundo no puede seguir importando todo el conocimiento que necesita para manejar su propia biodiversidad. Por eso, la Senacyt apoya la investigación forestal en sus convocatorias, de modo que las preguntas que este país tiene sobre sus bosques encuentren financiamiento en casa, y trabajaremos para que quienes quieran especializarse encuentren el camino abierto con becas de posgrado y doctorado”, agregó.
El trabajo se enmarca en la Estrategia Nacional de Bioeconomía que la Senacyt y el SNI vienen construyendo con actores del país, orientada a fortalecer la ciencia, la tecnología y la innovación como herramientas para transformar el conocimiento en soluciones y oportunidades económicas bajo un enfoque de desarrollo sostenible.
La Semana Forestal también incorporó una feria de pósteres abierta a estudiantes, docentes y profesionales para presentar investigaciones, experiencias de campo y desarrollos relacionados con el bosque panameño, creando un espacio de divulgación para trabajos científicos y técnicos, especialmente aquellos desarrollados por personas en proceso de formación.
Como parte de las actividades, se entregaron certificaciones a comunidades de las comarcas indígenas Emberá Wounaan, Wargandí y Madugandí, en reconocimiento a su compromiso con el manejo forestal sostenible y la conservación de los bosques. Este proceso representa una oportunidad para impulsar el desarrollo sostenible, generar beneficios para las comunidades y promover el aprovechamiento de los recursos forestales bajo criterios ambientales, sociales y económicos.









