Panamá, 28 de julio de 2025. Crecimiento económico. Estas dos palabras conjuran imágenes de imponentes rascacielos, PIB en alza, sociedad estable e igualitaria. Sin embargo el crecimiento
económico va de la mano de un actor que seguido ha tomado un rol secundario, la
ciencia. No hay crecimiento económico sin desarrollo científico fue la síntesis de la
conversación llevada a cabo durante la segunda Cena Anual de Recaudación de
Fondos del Centro de Investigación Educativa, CIEDU AIP, realizada el pasado jueves
24 de julio.
Esta velada reunió a actores claves de la comunidad científica, gobierno y empresa
privada en una cena cuyo eje principal fue la conversación entre el Dr. Eduardo
Ortega-Barría, Secretario Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación y el Mgtr.
Rodolfo Sabonge, Director de Planificación del MEF moderada por la Dra. Nadia de
León, co-fundadora e investigadora del CIEDU AIP.
Remontándonos al primer gran proyecto económico del país, el Canal Francés, se
señaló la importancia de la investigación científica en este magno proyecto. El
desconocimiento de las condiciones endémicas del trópico enmarcaron la trágica
pérdida de vidas y sucesivo fracaso de esta empresa; la ciencia fue dejada de lado
en aquel entonces ¿hacemos lo mismo ahora con los retos actuales del país?
En Panamá, tenemos que reconocer la importancia de la ciencia si buscamos crear
un cambio profundo no solo en cómo percibimos el crecimiento económico sino el
tejido social mismo del país. Debemos darle a la ciencia la plataforma y el
reconocimiento debido para que, a través de ella, se puedan crear oportunidades de
cimientos fuertes y una sociedad analítica y curiosa. De la misma manera que se
aplauden los logros de Panamá en las canchas, debemos celebrar los que vienen de
los laboratorios y de las aulas donde instituciones como el CIEDU AIP enfocan sus
esfuerzos. El cambio y crecimiento que buscamos en Panamá van de la mano con la
ciencia y la ciencia de la investigación educativa es fundamental para elevar a la
población desde nuestras aulas y formar una generación que crea de manera
orgullosa y firme que la ciencia es, en efecto, un buen negocio.



