
El progreso de las actividades científicas y tecnológicas en Panamá ha tenido una evolución bastante lenta y con muchas dificultades, ya que ha carecido de un esfuerzo sistemático, sostenido e integral para su desarrollo. Este hecho puede estar vinculado a la escasa población del país y a su pequeña economía, al reducido tamaño de la actividad industrial, a la apertura temprana de su comercio al mercado internacional como país de tránsito, a la dependencia tecnológica, así como a la escasa visión y voluntad política que se tuvo en el pasado para impulsar con decisión un proyecto nacional de ciencia, tecnología e innovación.
Durante las décadas de los setenta y ochenta se hicieron algunos esfuerzos orientados al desarrollo de la ciencia y la tecnología. En esa época fueron creadas instancias importantes como la Vicerrectoría de Investigación y Postgrado en la Universidad de Panamá, algunos institutos, y centros y unidades de investigaciones en los diferentes campos del conocimiento. En 1975 se creó el Instituto de Investigación Agropecuaria de Panamá (IDIAP), que representa la iniciativa gubernamental de mayor significado en el área de la investigación científica en la ganadería, granos básicos, hortalizas y frutas.
Sin embargo, no fue hasta 1992 que se creó la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (SENACYT), cuya responsabilidad fundamental es la de promover la ciencia y la tecnología para el desarrollo económico, social y cultural de Panamá.
Edificio 233