Panamá es un país que muestra niveles de innovación inferiores a lo esperado para su estatus socioeconómico. Esta situación preocupa porque producir sin innovar es la antítesis de una “sociedad del conocimiento”. Poca innovación significa poca competitividad y poca productividad y, por tanto, menores oportunidades para un nivel de vida digno.
Las labores de investigación y desarrollo son la base del proceso de innovación. La poca inversión de Panamá en estas áreas no logra conseguir el despegue económico, por lo que se elaboró un Plan Estratégico Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación para fomentar estas y otras actividades relacionadas.
El plan fue aprobado en Consejo de Gabinete el 21 de diciembre de 2005 y establece directrices y planes a corto, mediano y largo plazo, ya que los cambios necesarios son muchas veces culturales y requerirán tiempo.
Resultados y AvancesEl Plan, si bien sólo fue aprobado en diciembre de 2005, ha servido para orientar el quehacer científico de Panamá. Varias de las iniciativas que se encuentran actualmente en negociación a nivel internacional están amparadas bajo los planteamientos del plan (por ejemplo, Hagamos ciencia).
Aunque parezca irrelevante, el Plan ha servido para convocar a la comunidad científica, académica y empresarial con miras a pensar en colectivo en las metas que se debe plantear Panamá como país. Este proceso, por su naturaleza participativa, ha requerido esfuerzos ingentes de coordinación y consideramos que se está contribuyendo de manera positiva a la consolidación de grupos de trabajo que puedan constituirse en voceros de las necesidades de Panamá más allá de las intenciones o intereses políticos de los gobiernos.
En el mes de agosto de 2006, la Senacyt contó con la visita del Dr Barry Gale quien realizó una revisión del plan y entregó algunas recomendaciones para su incorporación.
Edificio 233