
Vivimos en un mundo de ciencia. Se conoce que aproximadamente el 40% del crecimiento de la productividad de los países, se derivan de la inversión en investigación y desarrollo. Si además, tomamos en cuenta que la tasa de retorno a las inversiones en I+D es superior al 50% dependiendo que las características de los países o de los sectores, es posible afirmar que la inversión en I+D definitivamente se paga. En cuanto a la innovación, es una realidad que solamente aquellas empresas que constantemente busquen innovar en procesos, productos y servicios, pueden mantenerse competitivas en el largo plazo. No obstante, un factor que generalmente limita la capacidad de innovar es la ausencia de sistemas financieros que aporten capital de riesgo. Por esta razón, SENACYT ha diseñado las convocatorias de fomento a la innovación empresarial para compartir el riesgo con los empresarios. Con esto esperamos añadir el ingrediente que muchas veces falta para dar un paso hacia el futuro.
Conozca más contactando a Gladys Bernett (Asistente ejecutiva SENACYT) o visitando la Dirección de Innovación Empresarial
Edificio 233